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Mostachón

Por Santiago Hion

Receta crujiente, suave y cremosa al mismo tiempo: este mostachón es de esas recetas que sorprenden por su combinación de texturas. La base queda ligera y doradita gracias al merengue, con un toque crujiente por la nuez y las galletas saladas, mientras que el betún de queso crema aporta una capa fresca, suave y ligeramente ácida que equilibra perfecto el dulzor.
Tiempo1 hora 30 Mins
DificultadDifícil
Porciones10
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Tiempo1 hora 30 Mins
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Receta crujiente, suave y cremosa al mismo tiempo: este mostachón es de esas recetas que sorprenden por su combinación de texturas. La base queda ligera y doradita gracias al merengue, con un toque crujiente por la nuez y las galletas saladas, mientras que el betún de queso crema aporta una capa fresca, suave y ligeramente ácida que equilibra perfecto el dulzor.

Por Santiago Hion

Ingredientes
Para la base
5 claras de huevo
1 cucharadita de jugo de limón
1 cucharadita de polvo para hornear
1 pizca de sal
1 1/2 taza de nuez pecana picada
180 g de galletas saladas
1 chorrito de vainilla
Para el betún
2 paquetes de queso crema de 180 g
100 g de crema ácida
1 tapita de vainilla
Para decorar
Fresas
Frambuesas
Moras
Utensilios
Bowl.
Espátula miserable.
Charola para horno.
Horno.
Papel para horno.
Batidora
Preparación
1Prepara la nuez y las galletas
Pica la nuez pecana en trozos pequeños y tritura ligeramente las galletas saladas. No es necesario hacerlas polvo por completo; lo ideal es que queden pedacitos pequeños para que la base tenga textura y un toque crujiente en cada bocado. Reserva ambos ingredientes mientras preparas el merengue.
mostachon 1
2Bate las claras
En un bowl limpio y seco, bate las claras de huevo hasta que comiencen a espumar. Cuando ya tengan una apariencia ligera y burbujeante, agrega el jugo de limón. Después, incorpora el Azúcar Morena Zulka poco a poco, sin dejar de batir. Es importante añadirla gradualmente para que se integre bien y ayude a darle estructura al merengue. Continúa batiendo hasta que la mezcla tome volumen, se vea brillante y comience a formar picos firmes.
mostachon 2
3Agrega los ingredientes secos
Añade el polvo para hornear, la pizca de sal y el chorrito de vainilla. Bate solo lo necesario para integrar. El merengue debe verse firme, brillante y con buena estabilidad antes de pasar al siguiente paso. Esta textura será la base para que el pastel quede ligero por dentro y doradito por fuera.
mostachon 3
4Incorpora la nuez y las galletas
Agrega la nuez pecana picada y las galletas Ritz trituradas al merengue. Incorpora con movimientos envolventes, usando una espátula y mezclando con cuidado para no bajar el aire de las claras. Este paso es importante porque el aire del merengue ayuda a que la base tenga una textura más ligera. Si se mezcla demasiado fuerte, puede perder volumen.
mostachon 3
5Hornea la base
Engrasa un molde y coloca papel para hornear en la base para facilitar el desmolde. Vierte la mezcla y distribúyela de manera uniforme. Hornea a 180°C durante 35 a 40 minutos, o hasta que la superficie se vea doradita y al insertar un palillo en el centro, salga limpio. Cuando esté lista, retira del horno y deja que se enfríe completamente dentro del molde. Este paso ayuda a que la base termine de asentarse y sea más fácil manipularla sin romperla.
6 Prepara el betún
Mientras la base se enfría, prepara el betún. En un bowl, bate el queso crema hasta que tenga una textura suave y sin grumos. Después, agrega el Azúcar Glass, la crema ácida y la vainilla. Bate hasta obtener una mezcla cremosa, tersa y fácil de untar. El Azúcar Glass ayuda a endulzar de forma uniforme y a lograr una consistencia más fina, ideal para un betún suave. Si el betún queda muy líquido, puedes refrigerarlo durante 2 a 3 horas antes de colocarlo sobre la base. Esto ayudará a que tome más cuerpo y sea más fácil de extender.
7Decora el pastel
Una vez que la base esté completamente fría, desmoldarla con cuidado y colócala sobre un plato o base para servir. Cubre la superficie con el betún de queso crema, extendiendo de manera uniforme para después decorar con fresas, frambuesas y moras al gusto.
mostachon 4
8Finalmente, espolvorea azúcar glass
Para lograr un merengue más estable, asegúrate de que el bowl esté completamente limpio y seco antes de batir las claras. Agregar el Azúcar Morena Zulka poco a poco ayuda a que se disuelva mejor y contribuya a una textura brillante y firme.
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Pica la nuez pecana en trozos pequeños y tritura ligeramente las galletas saladas. No es necesario hacerlas polvo por completo; lo ideal es que queden pedacitos pequeños para que la base tenga textura y un toque crujiente en cada bocado. Reserva ambos ingredientes mientras preparas el merengue.
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En un bowl limpio y seco, bate las claras de huevo hasta que comiencen a espumar. Cuando ya tengan una apariencia ligera y burbujeante, agrega el jugo de limón. Después, incorpora el Azúcar Morena Zulka poco a poco, sin dejar de batir. Es importante añadirla gradualmente para que se integre bien y ayude a darle estructura al merengue. Continúa batiendo hasta que la mezcla tome volumen, se vea brillante y comience a formar picos firmes.
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Añade el polvo para hornear, la pizca de sal y el chorrito de vainilla. Bate solo lo necesario para integrar. El merengue debe verse firme, brillante y con buena estabilidad antes de pasar al siguiente paso. Esta textura será la base para que el pastel quede ligero por dentro y doradito por fuera.
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Agrega la nuez pecana picada y las galletas Ritz trituradas al merengue. Incorpora con movimientos envolventes, usando una espátula y mezclando con cuidado para no bajar el aire de las claras. Este paso es importante porque el aire del merengue ayuda a que la base tenga una textura más ligera. Si se mezcla demasiado fuerte, puede perder volumen.
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Engrasa un molde y coloca papel para hornear en la base para facilitar el desmolde. Vierte la mezcla y distribúyela de manera uniforme. Hornea a 180°C durante 35 a 40 minutos, o hasta que la superficie se vea doradita y al insertar un palillo en el centro, salga limpio. Cuando esté lista, retira del horno y deja que se enfríe completamente dentro del molde. Este paso ayuda a que la base termine de asentarse y sea más fácil manipularla sin romperla.
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Mientras la base se enfría, prepara el betún. En un bowl, bate el queso crema hasta que tenga una textura suave y sin grumos. Después, agrega el Azúcar Glass, la crema ácida y la vainilla. Bate hasta obtener una mezcla cremosa, tersa y fácil de untar. El Azúcar Glass ayuda a endulzar de forma uniforme y a lograr una consistencia más fina, ideal para un betún suave. Si el betún queda muy líquido, puedes refrigerarlo durante 2 a 3 horas antes de colocarlo sobre la base. Esto ayudará a que tome más cuerpo y sea más fácil de extender.
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Una vez que la base esté completamente fría, desmoldarla con cuidado y colócala sobre un plato o base para servir. Cubre la superficie con el betún de queso crema, extendiendo de manera uniforme para después decorar con fresas, frambuesas y moras al gusto.
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Para lograr un merengue más estable, asegúrate de que el bowl esté completamente limpio y seco antes de batir las claras. Agregar el Azúcar Morena Zulka poco a poco ayuda a que se disuelva mejor y contribuya a una textura brillante y firme.
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Pica la nuez pecana en trozos pequeños y tritura ligeramente las galletas saladas. No es necesario hacerlas polvo por completo; lo ideal es que queden pedacitos pequeños para que la base tenga textura y un toque crujiente en cada bocado. Reserva ambos ingredientes mientras preparas el merengue.
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En un bowl limpio y seco, bate las claras de huevo hasta que comiencen a espumar. Cuando ya tengan una apariencia ligera y burbujeante, agrega el jugo de limón. Después, incorpora el Azúcar Morena Zulka poco a poco, sin dejar de batir. Es importante añadirla gradualmente para que se integre bien y ayude a darle estructura al merengue. Continúa batiendo hasta que la mezcla tome volumen, se vea brillante y comience a formar picos firmes.
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Añade el polvo para hornear, la pizca de sal y el chorrito de vainilla. Bate solo lo necesario para integrar. El merengue debe verse firme, brillante y con buena estabilidad antes de pasar al siguiente paso. Esta textura será la base para que el pastel quede ligero por dentro y doradito por fuera.
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Agrega la nuez pecana picada y las galletas Ritz trituradas al merengue. Incorpora con movimientos envolventes, usando una espátula y mezclando con cuidado para no bajar el aire de las claras. Este paso es importante porque el aire del merengue ayuda a que la base tenga una textura más ligera. Si se mezcla demasiado fuerte, puede perder volumen.
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Engrasa un molde y coloca papel para hornear en la base para facilitar el desmolde. Vierte la mezcla y distribúyela de manera uniforme. Hornea a 180°C durante 35 a 40 minutos, o hasta que la superficie se vea doradita y al insertar un palillo en el centro, salga limpio. Cuando esté lista, retira del horno y deja que se enfríe completamente dentro del molde. Este paso ayuda a que la base termine de asentarse y sea más fácil manipularla sin romperla.
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Mientras la base se enfría, prepara el betún. En un bowl, bate el queso crema hasta que tenga una textura suave y sin grumos. Después, agrega el Azúcar Glass, la crema ácida y la vainilla. Bate hasta obtener una mezcla cremosa, tersa y fácil de untar. El Azúcar Glass ayuda a endulzar de forma uniforme y a lograr una consistencia más fina, ideal para un betún suave. Si el betún queda muy líquido, puedes refrigerarlo durante 2 a 3 horas antes de colocarlo sobre la base. Esto ayudará a que tome más cuerpo y sea más fácil de extender.
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Una vez que la base esté completamente fría, desmoldarla con cuidado y colócala sobre un plato o base para servir. Cubre la superficie con el betún de queso crema, extendiendo de manera uniforme para después decorar con fresas, frambuesas y moras al gusto.
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Para lograr un merengue más estable, asegúrate de que el bowl esté completamente limpio y seco antes de batir las claras. Agregar el Azúcar Morena Zulka poco a poco ayuda a que se disuelva mejor y contribuya a una textura brillante y firme.
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Pica la nuez pecana en trozos pequeños y tritura ligeramente las galletas saladas. No es necesario hacerlas polvo por completo; lo ideal es que queden pedacitos pequeños para que la base tenga textura y un toque crujiente en cada bocado. Reserva ambos ingredientes mientras preparas el merengue.
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En un bowl limpio y seco, bate las claras de huevo hasta que comiencen a espumar. Cuando ya tengan una apariencia ligera y burbujeante, agrega el jugo de limón. Después, incorpora el Azúcar Morena Zulka poco a poco, sin dejar de batir. Es importante añadirla gradualmente para que se integre bien y ayude a darle estructura al merengue. Continúa batiendo hasta que la mezcla tome volumen, se vea brillante y comience a formar picos firmes.
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Añade el polvo para hornear, la pizca de sal y el chorrito de vainilla. Bate solo lo necesario para integrar. El merengue debe verse firme, brillante y con buena estabilidad antes de pasar al siguiente paso. Esta textura será la base para que el pastel quede ligero por dentro y doradito por fuera.
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Agrega la nuez pecana picada y las galletas Ritz trituradas al merengue. Incorpora con movimientos envolventes, usando una espátula y mezclando con cuidado para no bajar el aire de las claras. Este paso es importante porque el aire del merengue ayuda a que la base tenga una textura más ligera. Si se mezcla demasiado fuerte, puede perder volumen.
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Engrasa un molde y coloca papel para hornear en la base para facilitar el desmolde. Vierte la mezcla y distribúyela de manera uniforme. Hornea a 180°C durante 35 a 40 minutos, o hasta que la superficie se vea doradita y al insertar un palillo en el centro, salga limpio. Cuando esté lista, retira del horno y deja que se enfríe completamente dentro del molde. Este paso ayuda a que la base termine de asentarse y sea más fácil manipularla sin romperla.
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Mientras la base se enfría, prepara el betún. En un bowl, bate el queso crema hasta que tenga una textura suave y sin grumos. Después, agrega el Azúcar Glass, la crema ácida y la vainilla. Bate hasta obtener una mezcla cremosa, tersa y fácil de untar. El Azúcar Glass ayuda a endulzar de forma uniforme y a lograr una consistencia más fina, ideal para un betún suave. Si el betún queda muy líquido, puedes refrigerarlo durante 2 a 3 horas antes de colocarlo sobre la base. Esto ayudará a que tome más cuerpo y sea más fácil de extender.
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Una vez que la base esté completamente fría, desmoldarla con cuidado y colócala sobre un plato o base para servir. Cubre la superficie con el betún de queso crema, extendiendo de manera uniforme para después decorar con fresas, frambuesas y moras al gusto.
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Para lograr un merengue más estable, asegúrate de que el bowl esté completamente limpio y seco antes de batir las claras. Agregar el Azúcar Morena Zulka poco a poco ayuda a que se disuelva mejor y contribuya a una textura brillante y firme.
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